En
la actualidad existe una “nefasta” tendencia a oponer contenidos y competencias,
resultados y procesos, como si fuera posible transformar la escuela y el
aprendizaje en un proceso de descubrimiento permanente, en el que la creatividad
y la iniciativa autónoma de los alumnos brota como agua de un manantial.
Esta
tendencia refleja el predominio actual de una teoría de la educación que
considera la escuela como si fuese un laboratorio y no una institución, lo
cual repercute en la forma de planificar y realizar la enseñanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario